Monday, June 20, 2016

Abel Posse y sus buscadores del paraíso : El Che Guevara / Luis Sáinz de Medrano | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Abel Posse y sus buscadores del paraíso : El Che Guevara / Luis Sáinz de Medrano | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes



No es nuestra intención
agotar la información sobre los informantes, lo que equivaldría a
repetir la novela. Pero hay ciertos personajes que no quisiéramos
esquivar, a pesar de que presentan un problema de identificación. Se
trata de aquellos que el Che Guevara asumió como máscara, como disfraz.
Uno es Raúl Vázquez Rojas, español, comerciante, de estatura más
reducida mediante artilugio en los zapatos, un apparatchik del
capitalismo, más bien franquista, devoto del Real Madrid, fumador, etc.
El segundo, Adolfo Mena, también empresario, uruguayo, con cuya
identidad el Che viajará a Cuba y a Bolivia. El tercero, Ramón Benítez,
igualmente uruguayo, nombre con el que el Che sale de Praga hacia Viena («apenas una variante de Vázquez Rojas»,
p. 305), es un pulcro consejero militar asumido desde la aventura del
Congo. Los tres son, en distinta medida, calvos y usan gafas.

La
relación de Guevara con ellos no es neutra y pragmática sino más bien
conflictiva. Muy al comienzo de la novela, al sentirse muy relajado como
Vázquez Rojas tras las peripecias africanas en la placidez del hotel,
surge en el Che el deseo de provocar a su burgués encubridor,
refiriéndole el ajusticiamiento por pistoletazo a cargo de él mismo de
un delator infiltrado en los tiempos de Sierra Maestra. El
desdoblamiento de personalidad resulta aquí algo más que una artimaña:
de algún modo Vázquez Rojas es alguien cuya personalidad no es ajena al
Che. Y lo mismo podríamos decir de los restantes personajes mencionados.
¿No fue Ernesto Guevara de la Serna el primogénito en una familia nunca
sobrada de fondos pero de alto linaje y, a pesar de su condición más
que liberal, inevitablemente unida a los ambientes burgueses? Surge aquí
una pregunta: ¿hasta qué punto las tres máscaras del Che Guevara no son
sus heterónimos? Si pensamos en los de Fernando Pessoa, podemos sin
duda apreciar diferencias. Estos fueron creados por el propio poeta para
dar salida a diversos «sentires» personales. Pero las filosofías de
Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos son a veces antagónicas a
la profesada por Pessoa. Si la poesía de éste es trascendentalista y
profética, buscadora del mito, los poemas de Caeiro son pasivistas,
carentes de contenido metafísico, mientras la de Reis tiende al
epicureísmo y las de Campos a un vitalismo cargado de sensaciones y de
energía. Y en nada de esto hay mixtificación (cf. Quadros)2. De Álvaro de Campos ha dicho precisamente Octavio Paz que no se trata de «una alegoría ni un símbolo de Pessoa» sino de, al mismo tiempo, «su doble y su enemigo» (Paz 1990: 43).

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